Vincent van Gogh, Autorretrato con la oreja vendada

Postimpresionismo

Autorretrato con la oreja vendada

Van Gogh lo pintó en enero de 1889, apenas unas semanas después de cortarse parte de la propia oreja con una navaja durante una crisis en Arlés.

Vincent van Gogh · 1889

Fuente de la introducción: Wikipedia (ES)

El vendaje cubre su oreja derecha, pero trabajó frente a un espejo: la oreja que se mutiló en realidad fue la izquierda.

Vincent van Gogh, Autorretrato con la oreja vendada
Autorretrato con la oreja vendada · Galería Courtauld, Londres

Lo más interesante

Datos y leyendas

  • Van Gogh lo pintó en enero de 1889, apenas unas semanas después de cortarse parte de la propia oreja con una navaja durante una crisis en Arlés.
  • El vendaje cubre su oreja derecha, pero trabajó frente a un espejo: la oreja que se mutiló en realidad fue la izquierda.
  • Una estampa xilográfica japonesa cuelga en la pared tras él, un recordatorio de que, incluso en plena crisis, mantuvo a la vista el arte que veneraba.
  • Según una versión muy repetida, llevó la oreja seccionada a un burdel y se la entregó a una mujer de allí, diciéndole que la guardara con cuidado.
  • Pese a la herida reciente, se muestra sereno: gorro de piel, abrigo abotonado, la pipa fumando en calma, como para demostrar que había recobrado el control.
  • El cuadro pertenece al Instituto Courtauld de Arte de Londres y cuelga en su galería de Somerset House.
Fuente: Wikipedia (ES)
Más detalles Cómo Van Gogh pintó una semana después del hospital una declaración de regreso, con vendaje reflejado, gorro, caballete y estampa japonesa.

Una semana después

El cuadro sigue al regreso a la Casa Amarilla

Tras la crisis y discusión con Gauguin del 23 de diciembre de 1888, Van Gogh hirió su oreja izquierda y pasó dos semanas en el hospital.

No representa el acto. La venda registra daño; pintar anuncia que el trabajo vuelve.

En enero pintó dos autorretratos vendados, cercanos pero distintos. El de Courtauld tiene caballete y estampa japonesa; el otro, privado, fondo simple y pipa. No son duplicados mecánicos. Signos distintos de vida y oficio cambian el sentido del mismo hecho traumático.

La oreja equivocada

El espejo invierte los lados

La lesión real fue izquierda, pero aparece a la derecha del espectador porque pintó su reflejo.

El autorretrato era modelo económico y laboratorio; sobreviven más de treinta ejemplos.

El espejo recuerda que no es acta policial. Van Gogh veía una reflexión de trabajo, no su imagen desde otros ojos. Vendaje y ropa son hechos, pero el rostro se organiza con color y composición. Exigir fotografía documental pierde el método de autoobservación.

Un gorro práctico

La piel sujetaba el vendaje y protegía del frío

Gorro y abrigo responden al invierno, no a un disfraz. Color y pincelada reúnen fragilidad y disciplina.

La figura está equipada para continuar.

El vendaje pasa junto a oreja, mejilla y mentón como forma geométrica clara. El blanco contiene trazos fríos y cálidos contra abrigo verde y pared naranja. El objeto médico centra el equilibrio cromático sin ocultarse ni destruir el cuadro.

Dos caminos detrás

Caballete y estampa japonesa definen al artista

Un lienzo nuevo aparece a un lado y una estampa de Sato Torakiyo al otro. Van Gogh admiraba contorno, color plano y encuadre japonés.

El proyecto con Gauguin terminó, pero sus fuentes y el trabajo permanecen.

La estampa se identifica con una imagen japonesa de mujeres vinculada a Sato Torakiyo. Van Gogh la recorta con el marco, como aprendió a cortar espacio de los japoneses. La influencia actúa dos veces: objeto representado y principio de composición.

Regreso, no diagnóstico

El verbo principal es continuar

La biografía posterior invita a leer síntomas, pero un rostro no permite diagnóstico. El hecho es que volvió a organizar el taller.

Venda, caballete y estampa dicen: hubo daño; el artista sigue; la obra continúa.

La cultura popular lo usa como emblema del «artista loco» y borra el trabajo posterior al hospital. La pincelada no es incontrolada: gorro, venda y rostro están calculados; los colores se enlazan. Una persona en crisis construye obra compleja. Tragedia y voluntad profesional coexisten.

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