Autor
Renacimiento nórdico
Autorretrato a los veintiocho años
El autorretrato de 1500 de Dürer: el artista de frente, en una pose reservada a las imágenes de Cristo; una audaz declaración sobre la dignidad del creador.
Su valor reside en el nuevo estatus del artista: de artesano pasa a ser un pensador y un creador digno de la imagen más solemne.
Lo más interesante
Datos y leyendas sorprendentes
Historias breves pero fascinantes en torno a la obra: lo que la hace cobrar vida.
Datos interesantes
La historia en torno a la obra
Datos y leyendas interesantes
- Dürer se pintó estrictamente de frente y simétrico, un formato usado casi solo para Cristo.
- La inscripción dice que se hizo «en colores imperecederos» a la edad de 28 años.
- El monograma «AD» de Dürer es uno de los primeros «logotipos» de artista de la historia.
- El rostro perfectamente simétrico está en gran parte construido, no copiado literalmente de un espejo.
- El cuadro cuelga desde hace siglos en la Antigua Pinacoteca de Múnich y es un icono del Renacimiento nórdico.
Más detalles Abre la lectura ampliada, las fuentes oficiales y el contexto visual de la obra
Contexto histórico
Autorretrato a los veintiocho años in its era
Dürer pintó este autorretrato en 1500 en Núremberg, representándose estrictamente de frente, simétrico, con rizos dorados y una mano alzada al pecho: una pose entonces reservada a las imágenes de Cristo.
Camino al reconocimiento
Cómo la obra se hizo célebre
Semejante frontalidad icónica para un retrato profano fue una audacia inaudita: Dürer equiparaba de hecho al artista-creador con la creación divina. Una inscripción latina subraya su autoría «en colores imperecederos».
Valor
Por qué la obra importa hoy
Su valor reside en el nuevo estatus del artista: de artesano pasa a ser un pensador y un creador digno de la imagen más solemne.
Conexiones y legado
Cómo leer la obra en un contexto más amplio
El autorretrato se convirtió en un manifiesto de la autoconciencia del artista renacentista y en uno de los rostros más famosos de la historia del arte.
En qué fijarse
Tres puertas de entrada a la obra
Incluso una obra muy famosa se abre más cuando el espectador sabe dónde buscar la tensión, el sentido y el foco compositivo.
- Fíjate en la pose estrictamente frontal, «icónica».
- Encuentra el monograma AD y la inscripción latina.
- Admira la representación de cada rizo: la virtuosidad de Dürer.
La noche estrellada
El beso