Andy Warhol, Díptico de Marilyn

Arte pop

Díptico de Marilyn

Warhol no pintó el rostro: serigrafió una única foto publicitaria del filme Niágara (1953), como quien imprime carteles.

Andy Warhol · 1962Tate, Londres

La mitad izquierda va en color estridente; la derecha se apaga en blanco y negro y se emborrona: muchos lo leen como la vida y la muerte de Monroe.

Andy Warhol, Díptico de Marilyn
Díptico de Marilyn · Tate, Londres

Lo más interesante

Datos y leyendas

  • Warhol no pintó el rostro: serigrafió una única foto publicitaria del filme Niágara (1953), como quien imprime carteles.
  • La mitad izquierda va en color estridente; la derecha se apaga en blanco y negro y se emborrona: muchos lo leen como la vida y la muerte de Monroe.
  • Lo hizo a las pocas semanas del suicidio de la actriz, en agosto de 1962: una imagen de fama y mortalidad.
  • El propio formato de díptico evoca un retablo religioso: la estrella pop colocada donde estaría un santo.
  • Los conservadores la han situado repetidamente entre las obras más influyentes del arte moderno.
Source: Wikipedia

Valor estimado

Cuánto vale hoy

El Díptico de Marilyn está en la Tate de Londres y no está a la venta. A modo de comparación, otra Marilyn de Warhol se vendió por 195 millones de dólares en 2022, un récord para el arte estadounidense.

Más detalles Cincuenta rostros tomados no por Warhol, sino para la publicidad de Niagara: cómo la imagen póstuma de Marilyn Monroe se convirtió en una obra sobre fama, impresión, desaparición y memoria.

La pintura siguió a su muerte

Warhol inició la serie cuando la mujer viva ya se había convertido en una imagen infinitamente reproducida

Marilyn Monroe murió el 5 de agosto de 1962. Aproximadamente un mes después Andy Warhol empezó a imprimir su rostro sobre lienzo. No hizo posar a la actriz ni preparó estudios del natural. Utilizó una fotografía publicitaria de Niagara, película de Henry Hathaway de 1953, creada ya para carteles, revistas y deseo público.

La elección fijó el sentido de la obra. No aparece la Norma Jeane privada ni una biografía, sino la Marilyn pública que la industria cinematográfica había convertido en marca. Tras su muerte la foto circuló con mayor intensidad. Warhol no frenó ese tráfico: lo convirtió en tema y mostró una memoria distribuida por la misma maquinaria que la publicidad.

La propia fotografía llevaba su crédito comercial: la imagen publicitaria de Niagara se atribuye a Gene Kornman, fotógrafo de plantilla de la 20th Century-Fox, cuyo trabajo consistía precisamente en fabricar esos rostros para carteles y revistas, no en retratar a una mujer real para sí mismo. Aquel otoño de 1962 Warhol aún no trabajaba en la Factory, que abriría al año siguiente en la calle 47 Este; imprimía las Marilyn en la planta baja de su propia casa en Lexington Avenue 1342, donde todavía vivía con su madre, Julia Warhola. La imagen más mecánica del siglo nació, por un tiempo, en condiciones casi domésticas, recortada y registrada a mano, sin ayudantes ni cadena de montaje.

Un rostro se repite cincuenta veces

El fotograma de Niagara pierde cuerpo, relato y finalmente individualidad

Los dos lienzos forman un muro de casi tres metros. Cada uno contiene veinticinco impresiones del mismo rostro: colores vivos a la izquierda y tinta negra sobre campo blanco plateado a la derecha. El recorte elimina hombros y escenario. Quedan ojos, labios y cabello, los rasgos más fáciles de convertir en signo.

La repetición actúa en direcciones opuestas. De lejos parece un escaparate, una página de periódico o una película: la estrella está en todas partes. De cerca ningún rostro coincide. Uno es nítido, otro está saturado, otro se desvanece. Cuantas más imágenes ofrece el cuadro, más inaccesible resulta la persona detrás de ellas.

El catálogo de la Tate registra cada soporte en 2054 por 1448 milímetros; juntos, los dos lienzos forman un campo de unos 205 por 290 centímetros, en tinta serigráfica y acrílico sobre lienzo. Ese mismo año Warhol hizo una versión solitaria del mismo fotograma, Gold Marilyn Monroe (211,4 por 144,7 centímetros, hoy en el MoMA), donde el rostro flota solo sobre un fondo dorado vacío, casi como un icono en su propia hornacina. El Díptico rechaza esa soledad: aquí la repetición es el argumento mismo, y convierte un único rostro en una tirada que se multiplica sin llegar nunca a componer una persona entera.

Los fallos de impresión adquirieron significado

El color desplazado y las zonas incompletas muestran una imagen que se fabrica y se destruye

La fotoserigrafía transfería la foto mediante una malla y permitía repetirla rápidamente. Era una técnica de envases y publicidad, no de pintura académica. Warhol aplicó planos rosa, amarillo y turquesa y después imprimió encima los rasgos negros. Las capas no siempre coinciden: los labios se desplazan, los párpados se duplican y la tinta forma manchas.

Un taller tradicional habría rechazado esos accidentes. Aquí vuelven singular y vulnerable a cada Marilyn. En el panel derecho desaparece el color; las impresiones negras se debilitan, se emborronan y casi se borran. La máquina promete copias sin fin, mientras la materia recuerda los límites de tinta, fotografía, celebridad y cuerpo.

Warhol explicó el cambio de técnica casi como una decisión de ingeniería: el sello de goma con el que había repetido imágenes hasta entonces le pareció de pronto «demasiado casero», y quiso «algo más contundente, que diera un efecto de cadena de montaje». Cada color requería su propia plantilla y su propio paso de la rasqueta sobre la malla; cuantas más pasadas se superponían, mayor era el riesgo de desajuste. Warhol no corrigió ese riesgo: lo dejó en el lienzo, de modo que el desajuste entre capas pasó a formar parte de la imagen igual que los ojos o la boca.

El díptico pudo nacer en una conversación

Emily Tremaine recordó que dos lienzos separados se unieron en el estudio de Warhol

La palabra díptico evoca altares plegables y lleva a leer los lados coloreado y monocromo como vida y muerte, icono y sombra. La asociación es convincente, pero no debe presentarse como un plan completamente documentado de Warhol. Existe una historia más cotidiana sobre la forma final.

Burton y Emily Tremaine compraron los dos paneles a Warhol en 1962. Emily recordó después que propuso colocar juntos el cuadro en color y el blanco y negro; Warhol habría respondido: “Gee whizz, yes”. Es un testimonio posterior, no una transcripción, pero sugiere que el formato del díptico, que llegaría a ser un sello distintivo de Warhol, pudo surgir de una sugerencia casual de la coleccionista.

En la versión completa del mismo recuerdo, Emily precisaba el orden: Warhol les mostró primero las Marilyn en blanco y negro, y solo varios cuadros después apareció el lienzo en color; solo entonces propuso colocarlos juntos. En noviembre de 1962 el Díptico, junto con Gold Marilyn Monroe, varias de las «Flavor Marilyns» de fondo coloreado y las series de billetes y latas de sopa, figuró entre las dieciocho obras de la primera exposición individual de Warhol en una galería, la Stable Gallery de Nueva York, que se vendió casi por completo. Años después, en una encuesta de The Guardian de 2004 entre quinientos artistas, críticos y otras figuras del mundo del arte, el Díptico de Marilyn fue nombrado la tercera obra más influyente del arte moderno: un largo trayecto para una sugerencia que una coleccionista lanzó casi de paso.

No es la Marilyn de 195 millones

El mercado suele confundir obras distintas, aunque el Díptico tiene biografía propia

Los Tremaine adquirieron los paneles directamente de Warhol el año de su creación. Tate compró la obra en 1980 y la registró como T03093; hoy pertenece a una colección pública y no está en venta. Los 195 millones de dólares citados a menudo corresponden a otro lienzo, Shot Sage Blue Marilyn, de 1964, vendido en 2022.

Tampoco debe confundirse con la carpeta de diez serigrafías Marilyn Monroe publicada en 1967. Todas parten de la misma foto, pero cambian escala, ritmo y contexto histórico. El díptico fue primero, inmediatamente después de la muerte de la actriz. Su fuerza reside en una paradoja: las cincuenta copias de Marilyn hacen más visible su ausencia.

El lienzo del precio récord tiene su propia historia, ajena al díptico, que explica también su nombre. En 1964, en el estudio de Warhol, la artista Dorothy Podber preguntó si podía «disparar» a una pila de cinco lienzos cuadrados de Marilyn con distintos fondos de color; Warhol, pensando que se refería a una cámara, aceptó. Ella sacó un revólver y disparó una vez; la bala atravesó cuatro de los cinco cuadros, que más tarde se restauraron pero conservaron el nombre de Shot Marilyns. En mayo de 2022 uno de ellos, de fondo azul salvia, se vendió en Christie's por 195 millones de dólares, récord en subasta para un artista estadounidense y una de las cifras más altas jamás pagadas por una obra del siglo XX; procedía del legado de los coleccionistas suizos Thomas y Doris Amann. El portafolio de 1967 se produjo en condiciones muy distintas: una edición impresa por Factory Additions, con parte de las combinaciones de color elegidas por el comisario David Whitney y sometidas después a la aprobación de Warhol.

En qué fijarse

Qué observar

  • Compara la mitad izquierda en color y la derecha que se desvanece: es la misma foto.
  • Fíjate en los «defectos»: Warhol conservó a propósito los borrones y errores de impresión.
  • Cuenta las repeticiones: la fila monótona funciona como publicidad y como muro conmemorativo.

Más del artista

Más obras: Andy Warhol

Continuar la exposición

Obras similares

Leonardo da Vinci, La Gioconda

Renacimiento · h. 1503-1506

La Gioconda

Leonardo da Vinci

Gustav Klimt, El beso

Modernismo · 1908-1909

El beso

Gustav Klimt