Autor
Surrealismo
La tierra labrada
La tierra labrada de Joan Miró: una granja catalana convertida en sueño; un ojo en un árbol, una planta-oreja y animales-símbolo en lugar de un paisaje real.
Su valor reside en la invención de un lenguaje de signos personal: Miró convirtió un paisaje en un sueño poético sin dejar de estar atado a la tierra catalana.
Lo más interesante
Datos y leyendas sorprendentes
Historias breves pero fascinantes en torno a la obra: lo que la hace cobrar vida.
Datos interesantes
La historia en torno a la obra
Datos y leyendas interesantes
- Un ojo y una oreja crecen en el árbol: en el mundo de Miró la naturaleza «ve» y «oye».
- Es el primer cuadro plenamente surrealista del artista.
- El tema es un recuerdo de la granja familiar en Cataluña.
- Las banderas de España y Francia y un recorte de periódico entretejen la realidad en el sueño.
- Miró decía que quería «asesinar» la pintura tradicional en favor de un nuevo lenguaje de signos.
Más detalles Abre la lectura ampliada, las fuentes oficiales y el contexto visual de la obra
Contexto histórico
La tierra labrada in its era
Miró pintó La tierra labrada en 1923-1924, recordando la granja familiar en Cataluña. Disolvió el paisaje real en signos: un árbol con un ojo y una oreja, banderas, animales fantásticos.
Camino al reconocimiento
Cómo la obra se hizo célebre
Es la primera obra verdaderamente surrealista de Miró: el paso del realismo a un lenguaje de signos y sueños. Un periódico y las banderas de España y Francia entretejen en la escena la patria y la modernidad.
Valor
Por qué la obra importa hoy
Su valor reside en la invención de un lenguaje de signos personal: Miró convirtió un paisaje en un sueño poético sin dejar de estar atado a la tierra catalana.
Conexiones y legado
Cómo leer la obra en un contexto más amplio
La tierra labrada inauguró el estilo maduro de Miró y se convirtió en un manifiesto del surrealismo; sus signos y criaturas son reconocibles a lo largo del arte del siglo XX.
En qué fijarse
Tres puertas de entrada a la obra
Incluso una obra muy famosa se abre más cuando el espectador sabe dónde buscar la tensión, el sentido y el foco compositivo.
- Encuentra el ojo y la oreja en el árbol.
- Localiza las banderas y el periódico: rastros de realidad.
- Lee el campo como un sueño, no como un paisaje.
La noche estrellada
El beso