La tierra labrada — Joan Miró | Artatlas
Joan Miró, La tierra labrada

Surrealismo

La tierra labrada

La tierra labrada de Joan Miró: una granja catalana convertida en sueño; un ojo en un árbol, una planta-oreja y animales-símbolo en lugar de un paisaje real.

Su valor reside en la invención de un lenguaje de signos personal: Miró convirtió un paisaje en un sueño poético sin dejar de estar atado a la tierra catalana.

Joan Miró, La tierra labrada
La tierra labrada · Museo Guggenheim, Nueva York

Lo más interesante

Datos y leyendas sorprendentes

Historias breves pero fascinantes en torno a la obra: lo que la hace cobrar vida.

Datos interesantes

La historia en torno a la obra

Datos y leyendas interesantes
  • Un ojo y una oreja crecen en el árbol: en el mundo de Miró la naturaleza «ve» y «oye».
  • Es el primer cuadro plenamente surrealista del artista.
  • El tema es un recuerdo de la granja familiar en Cataluña.
  • Las banderas de España y Francia y un recorte de periódico entretejen la realidad en el sueño.
  • Miró decía que quería «asesinar» la pintura tradicional en favor de un nuevo lenguaje de signos.
Source: Wikipedia
Más detalles Abre la lectura ampliada, las fuentes oficiales y el contexto visual de la obra

Contexto histórico

La tierra labrada in its era

Miró pintó La tierra labrada en 1923-1924, recordando la granja familiar en Cataluña. Disolvió el paisaje real en signos: un árbol con un ojo y una oreja, banderas, animales fantásticos.

Camino al reconocimiento

Cómo la obra se hizo célebre

Es la primera obra verdaderamente surrealista de Miró: el paso del realismo a un lenguaje de signos y sueños. Un periódico y las banderas de España y Francia entretejen en la escena la patria y la modernidad.

Valor

Por qué la obra importa hoy

Su valor reside en la invención de un lenguaje de signos personal: Miró convirtió un paisaje en un sueño poético sin dejar de estar atado a la tierra catalana.

Conexiones y legado

Cómo leer la obra en un contexto más amplio

La tierra labrada inauguró el estilo maduro de Miró y se convirtió en un manifiesto del surrealismo; sus signos y criaturas son reconocibles a lo largo del arte del siglo XX.

En qué fijarse

Tres puertas de entrada a la obra

Incluso una obra muy famosa se abre más cuando el espectador sabe dónde buscar la tensión, el sentido y el foco compositivo.

  • Encuentra el ojo y la oreja en el árbol.
  • Localiza las banderas y el periódico: rastros de realidad.
  • Lee el campo como un sueño, no como un paisaje.

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