Fuente de la introducción: Wikipedia (ES)
Autor
Auguste Rodin
Movimiento / época
Escultura y forma
Técnica
escultura
Ubicación
Museo Rodin, París
Piensa con todo el cuerpo: cada músculo está en tensión, como si el pensamiento fuera un trabajo físico.

Lo más interesante
Datos y leyendas
- El pensador empezó como una figura pequeña en lo alto de La puerta del infierno de Rodin, pensada para ser el poeta Dante meditando sobre los condenados.
- Piensa con todo el cuerpo: cada músculo está en tensión, como si el pensamiento fuera un trabajo físico.
- Hay decenas de ejemplares por todo el mundo; uno de Cleveland fue dañado por una bomba en 1970 y todavía se expone con la base destrozada.
- Rodin está enterrado bajo un ejemplar de El pensador en su casa de Meudon, cerca de París.
- La figura original en Las puertas del infierno medía unos 70 cm; en 1904 se amplió a unos 185 cm, a escala monumental.
Valor estimado
Cuánto vale hoy
Ejemplares de El pensador se conservan en museos de todo el mundo y no están a la venta; en las raras ocasiones en que bronces de Rodin salen a subasta han alcanzado decenas de millones de dólares.
Más detalles Cómo Dante sobre La puerta del Infierno se volvió un pensador universal, por qué todo su cuerpo está tenso y por qué existen varios bronces auténticos.
No nació como filósofo
La figura apareció sobre la entrada al Infierno
El Pensador parece hoy un emblema universal de la filosofía: un hombre solo apoya la barbilla en la mano y se aparta del mundo. Rodin partió de una situación mucho más concreta. En 1880 el Estado francés le encargó un portal para un futuro museo de artes decorativas, inspirado en la Divina comedia. Sobre las hojas de La puerta del Infierno, entre cuerpos que caen y se aferran, colocó una figura de unos setenta centímetros llamada El Poeta. Era Dante inclinado para contemplar el infierno que había imaginado.
El origen cambia la postura conocida. No vemos a un sabio cómodo en su estudio, sino a un autor rodeado por sus propios personajes. Pensar resulta físicamente peligroso: comprimido e inclinado, parece sostenerse sobre el abismo. Con los años, Dante dejó de ser un guion estricto. La Puerta se convirtió en un archivo de pasiones humanas donde el miedo, el deseo y los cuerpos desplazaron la ilustración literaria. El Poeta acabó preparado para separarse de aquella multitud.
Un pensamiento que duele
Cada músculo participa
Un pensador tranquilo apoyaría la espalda y descansaría los pies. Rodin hace lo contrario. El codo derecho toca la rodilla izquierda y retuerce el cuerpo sobre su eje. Los dedos se doblan bajo la mandíbula, los hombros suben, la espalda forma un arco pesado y los dedos de los pies agarran la base. Ni siquiera la enorme mano derecha ofrece comodidad. La idea aparece como una presión que recorre todo el cuerpo.
El Musée Rodin señala dos antecedentes: el Ugolino de Jean-Baptiste Carpeaux, el padre de Dante encerrado con sus hijos, y el Lorenzo de Médici sentado de Miguel Ángel. De ellos Rodin toma una contradicción. Un cuerpo monumental permanece inmóvil aunque contiene demasiada fuerza. Puede parecer atleta, trabajador y prisionero a la vez. El pensamiento no lo libera de la materia; vuelve la materia todavía más visible.
La fuga de la Puerta
Una exposición independiente cambió el nombre
En 1888 la figura fue expuesta por separado. Sin el portal ni los condenados, el público ya no necesitaba reconocer a Dante. El Poeta pasó a ser El Pensador y un personaje literario se convirtió en una imagen general del ser humano. Era un procedimiento habitual de Rodin: La puerta del Infierno funcionó como laboratorio. Extraía figuras, cambiaba su tamaño y las recombinaba. El Beso y Las tres sombras también nacieron dentro de este proyecto inagotable.
El portal nunca ocupó durante la vida de Rodin la entrada para la que había sido encargado. El museo no llegó a construirse y el escultor trabajó durante décadas en una obra mutable. Así, una de las esculturas más conocidas nació como detalle de un monumento que no cumplió su función original. El Pensador resultó ser una figura capaz de salir de su arquitectura y recibir significados nuevos.
Setecientos kilos de reflexión
El aumento de escala creó un monumento público
Entre 1902 y 1903 Rodin amplió la figura casi tres veces. La fundición Alexis Rudier realizó el gran bronce en 1904: mide 189 centímetros y pesa alrededor de 700 kilos. El tamaño cambió su relación con el espectador. El pequeño Poeta pertenecía a una escena multitudinaria; el desnudo gigantesco exigía espacio urbano. La versión grande se mostró en Londres en 1904 y un ejemplar fue instalado frente al Panteón de París en 1906.
Colocar un desnudo junto a un edificio de memoria nacional era una decisión audaz. No lleva libro, toga ni atributo profesional que justifique su autoridad. La concentración es el monumento. Aquel bronce pasó después al jardín del Musée Rodin. Otra versión está en Meudon sobre la tumba de Rodin y su esposa Rose. El Dante pensado para mirar un reino imaginario de muertos terminó vinculado al lugar real de descanso de su creador.
Por qué no hay un único original
La multiplicidad forma parte del bronce
Al encontrar El Pensador en distintas ciudades surge la pregunta: ¿cuál es el verdadero? El bronce no funciona como un lienzo único. Rodin modelaba en arcilla; moldes y yesos conservaban la forma; una fundición especializada la llevaba al metal. Un molde autorizado permite varios vaciados legítimos y, además, existen tamaños distintos. La procedencia, la fecha de fundición y la autorización importan más que la idea de un solo ejemplar auténtico.
La fama convirtió la figura en souvenir y en chiste sobre quien piensa demasiado. El gran bronce deshace esa caricatura. Conviene verlo de lado: el codo cruza el torso, la columna recoge el peso y la mano aparentemente ociosa cierra la composición. Rodin necesitó un cuerpo de atleta porque no retrataba la inteligencia. Modelaba el instante en que una idea se apodera de una persona entera.





