Rembrandt, La ronda de noche

Barroco

La ronda de noche

El cuadro es enorme —363 × 437 cm— y en 1715 se recortó por los cuatro lados para que cupiera por una puerta del ayuntamiento de Ámsterdam, eliminando unos 60 cm solo del borde izquierdo y suprimiendo de paso dos figuras enteras.

Rembrandt · 1642

Fuente de la introducción: Wikipedia (ES)

Fue atacado tres veces: acuchillado con un cuchillo de pan en 1911, rociado con ácido sulfúrico en 1975 y apuñalado de nuevo con un cuchillo en 1990; los daños de 1975 exigieron 18 meses de restauración y aún son visibles bajo luz ultravioleta.

Rembrandt, La ronda de noche
La ronda de noche · Rijksmuseum, Ámsterdam

Lo más interesante

Datos y leyendas

  • El cuadro es enorme —363 × 437 cm— y en 1715 se recortó por los cuatro lados para que cupiera por una puerta del ayuntamiento de Ámsterdam, eliminando unos 60 cm solo del borde izquierdo y suprimiendo de paso dos figuras enteras.
  • Fue atacado tres veces: acuchillado con un cuchillo de pan en 1911, rociado con ácido sulfúrico en 1975 y apuñalado de nuevo con un cuchillo en 1990; los daños de 1975 exigieron 18 meses de restauración y aún son visibles bajo luz ultravioleta.
  • El título es un puro accidente histórico: en el siglo XIX el cuadro estaba tan cubierto de barniz oscuro que se supuso que mostraba una escena nocturna; al limpiarlo en los años cuarenta resultó representar pleno día, pero el nombre se quedó.
  • El análisis con rayos X reveló un dibujo a tiza debajo que muestra que Rembrandt movió varias figuras antes de comprometerse con la pintura: la niña de amarillo estaba en origen más cerca del brazo del capitán.
  • Los 18 milicianos que encargaron el retrato de grupo pagaron cada uno entre 100 y 200 florines según lo destacado de su posición; Frans Banninck Cocq, al frente y en el centro, pagó lo máximo.
  • Durante la Segunda Guerra Mundial el lienzo se enrolló y se escondió en el castillo de Steenwijk y luego en cuevas cerca de Maastricht, para mantenerlo fuera del alcance de los nazis: pasó casi toda la guerra bajo tierra y salió sin daños.
Fuente: Wikipedia (ES)
Más detalles Ni noche ni patrulla: cómo un retrato colectivo de 1642 fue recortado, atacado con un cuchillo e investigado ante el público.

Lo que vemos

La compañía avanza en lugar de posar

Dos hombres salen de un arco oscuro hacia nosotros. El capitán Frans Banninck Cocq, vestido de negro y con banda roja, extiende la mano izquierda; su sombra cae sobre el jubón dorado del teniente Willem van Ruytenburch. Detrás, la milicia de Ámsterdam entra en acción: uno carga el mosquete, otro dispara, un tercero sopla la pólvora, el tamborilero levanta las baquetas, un niño corre y un perro ladra. Rembrandt sustituyó la fila habitual de cabezas igualmente importantes por un breve drama callejero.

La tela sigue siendo enorme después de sus pérdidas: unos 379,5 × 453,5 centímetros. La mano del capitán casi entra en nuestro espacio y lanza una diagonal que atraviesa lanza, bandera, mosquetes y brazos. La luz no describe un sol coherente; elige actores como un foco teatral. Por eso el teniente amarillo y una niña vestida de oro se ven antes que muchos de los hombres que pagaron el retrato.

La niña lleva una gallina con garras muy visibles, emblema de los kloveniers relacionado con la palabra neerlandesa klauw, «garra». También aparecen un cuerno de pólvora y alusiones ceremoniales. Su rostro recuerda a Saskia, muerta el año en que se terminó el cuadro, pero no hay base para llamarlo retrato. Es un símbolo heráldico transformado en presencia fantasmal.

Encargo y riesgo

Dieciocho clientes y ninguna fila tranquila

La obra fue encargada para el gran salón del Kloveniersdoelen, sede de los arcabuceros de Ámsterdam, y quedó terminada en 1642. Representa a la compañía del distrito II bajo Cocq y Van Ruytenburch. Los nombres de dieciocho miembros que pagaron se añadieron después en un escudo. Las aportaciones variaban según la visibilidad y rondaban de media los cien florines. Cada suscriptor esperaba reconocer bien su cara.

Rembrandt rompió ese contrato tácito. Construyó un acontecimiento, no una lista: los cuerpos se tapan, algunos caen en sombra y el espacio parece ruidoso. La leyenda de clientes enfadados resulta posible, pero no existe documento de una rebelión colectiva. Su carrera cambió después de 1642, aunque atribuir todas sus dificultades económicas a esta tela simplifica demasiado una transformación del mercado de Ámsterdam.

Frente a La lección de anatomía del doctor Tulp, de diez años antes, el salto es evidente. Allí el grupo se ordena alrededor de una demostración; aquí la acción se fragmenta. Rembrandt arañó pintura húmeda con el mango del pincel, levantó las luces en relieve y dejó delgadas las sombras. Metal, terciopelo, piel y humo están pintados a velocidades distintas.

Por qué no es una ronda nocturna

El barniz oscurecido inventó otra hora del día

El título oficial del Rijksmuseum identifica a la compañía del distrito II bajo el capitán Cocq y añade «conocida como La ronda de noche». La escena ocurre de día. Barnices, suciedad y cambios del color la oscurecieron tanto que en el siglo XVIII comenzó a entenderse como nocturna. El apodo breve venció a la exactitud histórica.

En 1715 el lienzo pasó del Kloveniersdoelen al Ayuntamiento. No cabía entre las puertas y fue cortado por los cuatro lados. La mayor pérdida ocurrió a la izquierda: desaparecieron dos figuras, escalones y el espacio que equilibraba al grupo. Una copia de Gerrit Lundens y dibujos antiguos conservan el formato inicial; las tiras recortadas nunca aparecieron.

La Operación Ronda de noche combinó la copia de Lundens y aprendizaje automático para reconstruir los bordes a escala. En 2021 se mostraron temporalmente impresos alrededor del original. No pretendían ser Rembrandt recuperado, sino explicar la composición: al volver el margen izquierdo, los oficiales dejan de estar centrados y el avance resulta menos frontal.

Una biografía peligrosa

Evacuación, cuchillo, ácido y cicatrices

Durante la Segunda Guerra Mundial la tela fue retirada del bastidor y evacuada con miles de obras. Se almacenó enrollada en un cilindro dentro de refugios protegidos. Ya había pasado por palacios y salas; desde la apertura del Rijksmuseum actual en 1885, una galería creada para ella la convirtió en el centro físico del museo.

El 14 de septiembre de 1975 Wilhelmus de Rijk la atacó con un cuchillo de mesa y abrió largos cortes. La restauración duró años y algunas cicatrices verticales siguen perceptibles. En 1990 otro agresor roció ácido sulfúrico; los vigilantes lo diluyeron de inmediato con agua y el daño afectó sobre todo al barniz. La distancia de seguridad actual responde a estos hechos concretos.

Cada tratamiento dejó preguntas. Los barnices modificaron el contraste, antiguas restauraciones consolidaron la pintura de modos distintos y la gran tela reacciona a tensión y clima. Conservarla es comprender y gestionar todas las capas de su vida material; volver al estado de 1642 sería una ilusión.

El cuadro como laboratorio

717 gigapíxeles y restauración a la vista

En 2019 el Rijksmuseum inició la Operación Ronda de noche, el mayor proyecto de estudio y conservación de la obra. Una cámara transparente permitió trabajar delante de los visitantes. Fluorescencia de rayos X, fotografía multiespectral, espectroscopia y microanálisis revelaron líneas preparatorias, cambios en las armas y una impregnación rica en plomo bajo la preparación, quizá destinada a proteger el lienzo de una pared húmeda.

En 2022 el museo publicó una imagen de 717 gigapíxeles compuesta por 8.439 fotografías. Granos de pigmento, grietas de barniz y huellas de pincel invisibles desde el suelo de la sala se vuelven legibles. La resolución no sustituye al original, pero abre su materia al público y ofrece una referencia precisa para futuras comparaciones.

La obra importa porque convirtió el retrato colectivo en una historia donde el rango individual compite con el movimiento común. Después de Rembrandt fue reducida, oscurecida, rebautizada, herida y digitalizada. Mirarla es contemplar 1642 y, a la vez, todas las tentativas posteriores de poseer, explicar y salvar la imagen.

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