Los nazis lo expoliaron a la familia Bloch-Bauer; tras una famosa batalla judicial, Austria tuvo que devolverlo a la sobrina de Adele en 2006.

Lo más interesante
Datos y leyendas
- Apodado «La dama de oro», el retrato está cubierto de auténtico pan de oro y de plata, que evoca los mosaicos bizantinos que Klimt vio en Rávena.
- Los nazis lo expoliaron a la familia Bloch-Bauer; tras una famosa batalla judicial, Austria tuvo que devolverlo a la sobrina de Adele en 2006.
- Después se vendió por unos 135 millones de dólares, en su día uno de los precios más altos jamás pagados por una pintura.
- Adele fue la única modelo a la que Klimt pintó dos veces, y durante mucho tiempo corrieron rumores de que la mujer casada era también su amante.
- El régimen de Hitler lo rebautizó «Dama de oro» para ocultar que la retratada era judía.
Valor estimado
Cuánto vale hoy
Ronald Lauder compró Adele Bloch-Bauer I en 2006 por unos 135 millones de dólares, entonces la pintura más cara del mundo; hoy cuelga en su Neue Galerie de Nueva York.
Más detalles Cómo el retrato de cuatro años convirtió a Adele Bloch-Bauer en la Mujer de oro y después protagonizó una restitución histórica de arte expoliado.
Cuatro años de trabajo
Ferdinand encargó el retrato en 1903 y Klimt terminó en 1907
Adele pertenecía a una familia judía vienesa y participaba en la vida intelectual. Numerosos dibujos muestran la búsqueda de rostro, manos y vestido.
Fue la única mujer retratada dos veces al óleo por Klimt; aquí el cuerpo casi desaparece en ornamento.
Ferdinand encargó el retrato en 1903; Klimt terminó en 1907 tras muchos estudios. Adele, de familia judía, dirigía un salón intelectual. El oro complica, no borra, su inteligencia y sensualidad.
Oro y encierro
La hoja metálica une mosaico bizantino y planitud moderna
Espirales, ojos y geometrías mezclan traje y fondo. El rostro pálido y las manos tensas resisten la desaparición.
Lujo y vulnerabilidad conviven.
Cuadrados, ojos, espirales y triángulos chocan. Cara y manos quedan vulnerables. Los dedos plegados ocultan una deformación y vuelven misterioso un gesto práctico.
Un deseo no era una donación
La petición de Adele no cambió la propiedad de Ferdinand
Tras la anexión nazi de 1938, Ferdinand huyó y su colección fue confiscada. El retrato llegó al Belvedere.
El nombre anónimo Mujer de oro separó durante décadas a la modelo judía de su imagen.
Vestido, sillón y cuarto se funden; el rostro resiste. Ecos de mosaicos bizantinos crean una icono secular de la Viena moderna.
El caso Altmann
La reclamación llegó al Tribunal Supremo estadounidense
Maria Altmann y otros herederos reclamaron cinco obras. Tras el litigio se acordó un arbitraje austríaco.
En 2006 el panel ordenó devolverlas: el tiempo en un museo no borraba el expolio.
Los nazis confiscaron la colección y la llamaron Mujer en oro para ocultar el origen judío. Tras largo litigio, las obras volvieron a Maria Altmann en 2006.
Nueva York después de Viena
Una compra récord mantuvo el cuadro accesible
Ronald Lauder lo compró para Neue Galerie por 135 millones de dólares, cifra récord entonces.
Oro, rostro y procedencia forman una sola historia; recuperar el nombre recuperó parte del sentido.
Lauder la compró para Neue Galerie. Precio y cine dieron fama, pero la restitución muestra violencia detrás de la belleza. El nombre Adele devuelve lo borrado.





