Georgia O'Keeffe, Estramonio / Flor blanca n.º 1

Modernismo estadounidense

Estramonio / Flor blanca n.º 1

En 2014 se vendió por 44,4 millones de dólares, entonces un récord para una obra de una artista mujer.

Georgia O'Keeffe · 1932Museo Crystal Bridges, Arkansas

O'Keeffe decía que agrandaba las flores para que hasta un neoyorquino con prisa se detuviera a mirar.

Georgia O'Keeffe, Estramonio / Flor blanca n.º 1
Estramonio / Flor blanca n.º 1 · Museo Crystal Bridges, Arkansas

Lo más interesante

Datos y leyendas

  • En 2014 se vendió por 44,4 millones de dólares, entonces un récord para una obra de una artista mujer.
  • O'Keeffe decía que agrandaba las flores para que hasta un neoyorquino con prisa se detuviera a mirar.
  • El estramonio es venenoso y abre sus flores en forma de trompeta al atardecer; O’Keeffe lo cultivaba junto a su casa.
  • Se la llama la «madre del modernismo estadounidense».
  • A O'Keeffe le irritaban las lecturas sexualizadas de sus flores, e insistía en que simplemente pintaba una flor.
Source: Wikipedia

Valor estimado

Cuánto vale hoy

Estramonio de O'Keeffe se vendió por 44,4 millones de dólares en 2014, un récord para una obra de una artista mujer; hoy cuelga en el Crystal Bridges y no está a la venta.

Más detalles Cómo una flor venenosa que se abre de noche creció a escala humana, por qué O'Keeffe rechazó las lecturas eróticas y cómo una venta de 44,4 millones cambió un museo.

No es una flor inocente

El estramonio es bello, nocturno y venenoso

La datura se abre al atardecer y contiene alcaloides tóxicos. O'Keeffe la cultivaba junto a su casa de Nuevo México y volvió muchas veces a sus flores en forma de trompeta.

La tensión importa: curvas blancas y suaves pertenecen a una planta capaz de causar una intoxicación grave.

El estramonio crecía junto a la casa de O’Keeffe en Nuevo México casi como maleza, pero ella lo trató como vecino familiar. Sus trompetas pálidas se abren al atardecer y atraen polinizadores nocturnos. Al eliminar tallo, tierra y jardín, la artista aísla un instante breve de floración y lo convierte en acontecimiento monumental.

Una flor pequeña se volvió casi corporal

El recorte obliga a mirar despacio

O'Keeffe corta los pétalos con los bordes y amplía la flor hasta casi un metro. Crystal Bridges compara su superficie con 325 pelotas de tenis.

Decía que la gente ocupada nunca mira de verdad una flor pequeña; hacerla grande transforma una mirada fugaz en espacio físico.

El lienzo mide 48 por 40 pulgadas, unos 121,9 por 101,6 centímetros; Crystal Bridges también da dimensiones mayores con marco, de ahí algunas cifras distintas. Los pétalos salen de los bordes e impiden ver la flor completa. Ampliar no sólo magnifica: elimina la distancia ordinaria y coloca la mirada dentro de los pliegues blancos.

La crítica impuso otra anatomía

O'Keeffe rechazó reducir las flores a símbolos sexuales

Sus flores ampliadas fueron leídas como anatomía femenina, reforzadas por su imagen pública y las fotografías de Alfred Stieglitz. Ella consideraba esa explicación una limitación.

La ambigüedad puede quedar abierta: hay formas corporales, pero también luz, simetría, color y una frontera entre representación y abstracción.

Las lecturas sexuales surgieron pronto, aunque O’Keeffe rechazó que fueran la única clave. Sus flores cercanas nacen también del recorte fotográfico, la abstracción y el deseo de detener al espectador apresurado. La asociación corporal es posible pero insuficiente: importan igual el límite blanco-azul, la espiral de la corola y el paso del objeto a un ritmo casi abstracto.

Hasta la fecha exigió investigación

El reverso dice 1931; el catálogo propone 1932

La correspondencia con Stieglitz, una fotografía de la exposición y la muestra de 1933 apoyan la fecha posterior.

La datación se construye con varias huellas y no sólo con una inscripción: un pequeño misterio archivístico.

El catálogo razonado le asigna el número 815. El Museo O’Keeffe fecha la obra en 1932 por la correspondencia, una foto de montaje de Stieglitz y la exposición de 1933 como White Flower No. 1, pese a una inscripción de 1931 al dorso. La discrepancia muestra cómo el museo compara marcas, cartas, fotografías y catálogos.

El precio de 2014 fue noticia mundial

44,4 millones triplicaron el récord anterior de una mujer

Sotheby's la estimó en 10–15 millones, pero Alice Walton pagó 44,4 millones para Crystal Bridges. La venta benefició al fondo de adquisiciones del Museo Georgia O'Keeffe.

Fue el récord femenino hasta que Frida Kahlo lo superó en 2025. Una sola subasta cambió la visibilidad de la artista y los recursos de un museo público.

La venta del 20 de noviembre de 2014 triplicó el máximo anterior para una obra de una mujer y creó un fondo de adquisiciones del Museo O’Keeffe. En noviembre de 2025 El sueño (La cama) de Frida Kahlo alcanzó 54,7 millones y lo superó. La fórmula correcta es «récord de aquel momento». El lienzo permanece accesible en Crystal Bridges y su venta sigue financiando compras museísticas.

El título también conserva un cambio de mirada. Stieglitz expuso la obra como White Flower No. 1, mientras que el museo coloca hoy a su lado el nombre botánico Jimson Weed. Uno subraya el color y la serie; el otro devuelve una planta concreta, nocturna y venenosa. Juntos muestran cómo O’Keeffe mantuvo la imagen entre la observación precisa y la casi abstracción. El título cambia el tono del cuadro.

En qué fijarse

Qué observar

  • Asimila la escala: una flor corriente extendida por todo el lienzo.
  • Encuentra el ritmo en espiral de las cuatro corolas.
  • Fíjate en el borde entre la botánica precisa y la abstracción.

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