Fuente de la introducción: Wikipedia (ES)
Autor
Pierre-Auguste Renoir
Movimiento / época
Impresionismo
Técnica
pintura
Ubicación
Colección Phillips, Washington D. C.
Cada persona sentada a la mesa era un individuo real e identificable: amigos, modelos y colegas artistas de Renoir, entre ellos el pintor Gustave Caillebotte (el hombre a horcajadas sobre una silla al fondo) y la actriz Jeanne Samary.

Lo más interesante
Datos y leyendas
- La mujer que juega con un perrito en la esquina inferior izquierda es Aline Charigot, la futura esposa de Renoir, con quien se casó en 1890; usó este cuadro en parte como excusa para pasar tiempo con ella en Chatou aquel verano.
- Cada persona sentada a la mesa era un individuo real e identificable: amigos, modelos y colegas artistas de Renoir, entre ellos el pintor Gustave Caillebotte (el hombre a horcajadas sobre una silla al fondo) y la actriz Jeanne Samary.
- Duncan Phillips, que compró el cuadro en 1923 por 125 000 dólares —entonces el precio más alto jamás pagado en Estados Unidos por una obra de un artista francés vivo o recién fallecido—, construyó prácticamente toda la Colección Phillips en torno a él.
- Renoir pintó todo el lienzo, de 130 × 175 cm, al aire libre en el restaurante Maison Fournaise, en la isla de Chatou sobre el Sena, trabajando durante el verano de 1880 y hasta principios de 1881, a menudo a pleno sol.
- El cuadro estuvo a punto de no salir de Francia: el marchante de Renoir, Paul Durand-Ruel, tuvo que luchar mucho para exportarlo, y solo cruzó el Atlántico tras la oferta directa e insistente de Phillips.
- En la Séptima Exposición Impresionista de 1882, tres críticos distintos lo llamaron por separado la mejor obra de la muestra, algo nada menor teniendo en cuenta que Monet y Pissarro también exponían ese año.
Más detalles Cómo Renoir reunió amigos de distintos círculos, por qué el momento casual exigió muchas revisiones y cómo una compra cambió un museo.
Un restaurante fuera de París
El ferrocarril creó un nuevo fin de semana
Renoir pintó la obra en 1880–81 en Maison Fournaise, en Chatou. Los visitantes llegaban en tren, alquilaban barcas, nadaban y comían. Un ocio antes privilegiado entró en la vida urbana moderna. Sombreros y camisetas de remeros se mezclan con chistera, vestidos y guantes.
No aparece una sola clase, sino una comunidad temporal. Artistas, periodistas, actrices, funcionarios y propietarios comparten terraza. No posan como grupo oficial ni miran al espectador. Las conversaciones se cruzan. Renoir convierte la mezcla social en sensación de tarde libre.
Amigos con nombre
La futura esposa juega con un perro
A la izquierda Aline Charigot, futura esposa de Renoir, sostiene un terrier. Alphonse Fournaise hijo se apoya en la barandilla; la mujer cercana sería su hermana Alphonsine. Gustave Caillebotte, pintor y navegante, se sienta al revés en una silla junto a Angèle Legault.
Al fondo Charles Ephrussi, editor y coleccionista con chistera, habla con Jules Laforgue. Ellen Andrée bebe; Jeanne Samary conversa con Paul Lhote y Eugène Lestringuez. Biografías reales sostienen la multitud, pero la importancia pictórica no sigue el rango social: la camiseta de un remero ocupa más que el rostro de una celebridad.
Espontaneidad construida
Los modelos no llegaron todos juntos
La escena parece un instante, pero exigió mucho trabajo. Renoir se quejaba de amigos que faltaban a las sesiones. El estudio técnico Phillips con rayos X e infrarrojos encontró numerosas revisiones. No sabemos cuántos posaron juntos; probablemente llegaron por separado y fueron reunidos en pintura.
La pincelada rápida no implica ejecución rápida. Renoir dirigió la informalidad mediante cambios de figuras y gestos. La compañía vive gracias a la construcción, no a pesar de ella. Un giro casual de cabeza conduce con precisión a otra conversación.
Tres géneros sobre una mesa
El bodegón une retrato y paisaje
El mantel blanco reúne el centro. Botellas, copas, fruta y restos forman un bodegón; el cristal recoge colores de ropa y aire. La barandilla lleva al río, el toldo filtra luz cálida y la terraza abre agua y árboles. Retrato colectivo, bodegón y paisaje tienen igual peso.
El lienzo está lleno pero respira. Rostros cálidos y toldo naranja responden a azules y verdes; chalecos y mantel reparten luz. Sin protagonista central, el ojo viaja por brazos y miradas. El ruido surge de los intervalos entre caras y de líneas de atención abiertas.
La pintura que debía atraer público
Duncan Phillips compró el futuro del museo
Duncan Phillips adquirió la obra en 1923 para su joven museo de Washington. Escribió que era una de las mayores pinturas del mundo y atraería más interés que el resto de la colección. La predicción se cumplió: el Almuerzo se volvió imán del museo.
Phillips pensó reunir más Renoir, pero decidió que esta obra bastaba. La fama puede reducirla a icono feliz, aunque la compañía sigue abierta. Los nombres enriquecen sin ser necesarios. Renoir construyó un día concreto con amigos y dejó al espectador la posibilidad de ocupar una silla invisible.



